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viernes, 1 de julio de 2011
lunes, 5 de octubre de 2009
Madreselva

Vieja pared del arrabal,
tu sombra fue mi compañera.
De mi niñez sin esplendor
la amiga fue tu madreselva.
Cuando, temblando, mi amor primero,
con su esperanza besó mi alma,
yo, junto a vos, pura y feliz,
cantaba así mi primera confesión:
Madreselvas en flor que me vieron nacer,
y en la vieja pared sorprendieron mi amor...
Tu humilde caricia es como el cariño
primero y querido que siento por él!
Madreselvas en flor, que trepándose van,
es su abrazo tenaz y dulzón como aquel...
Si todos los años tus flores renacen
hace que no muera mi primer amor!
Pasaron los años, y mil desengaños
yo vengo a contarte, mi vieja pared...
Así aprendí que hay qué fingir
para vivir decentemente.
Que amor y fe mentiras son,
y del dolor se ríe la gente.
Hoy que la vida me ha castigado
y me ha enseñado su credo amargo,
Vieja pared, con emoción
me acerco a vos, y te digo como ayer:
Madreselvas en flor, que me vieron nacer,
y en la vieja pared sorprendieron mi amor:
Tu humilde caricia es como el cariño
primero y querido que nunca olvidé.
Madreselvas en flor, que trepándose van,
es tu abrazo tenaz y dulzón como aquel.
Si todos los años tus flores renacen
hace que no muera mi primer amor....
Letra: Luis Cesar Amadori.
Musica: Francisco Canaro.
Mi malacara y yo

| La luna del charquito se te enreda como un bichito de luz entre los cascos. Mi malacara sueña, ¡no te apures!, que llegar por llegar, lo mismo da. Hace tiempo, cuando todo era mas joven, trotábamos juntitos, mi malacara y yo. Pero había, tras la loma, una esperanza y dos trenzas y un amor para los dos. Ahora ya no hay nada, malacara y es inútil que apures tu trotar. Un rancho con estrellas en la puerta es el cielo que te espera al regresar. Hace tiempo, cuando todo era mas joven, trotábamos juntitos, mi malacara y yo. Pero no había, tras la loma, una esperanza y dos trenzas y un amor para los dos. Letra: Federico Silva |
jueves, 27 de noviembre de 2008
El Tangazo
Las cuarentaCon el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.
Vieja calle de mi barrio donde he dado el primor paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.
Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.
Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!¡
Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!
La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da!
Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás...
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.
Letra: Francisco Gorrindo 1937
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